08 Abr AMD Ryzen 5 8500G, un buen procesador de entrada para tu primer PC
No es el mejor momento para entrar al PC gaming debido a la alza de precios de los componentes a causa de la IA, y particularmente en la región latinoamericana los precios pueden llegar a ser aún más altos por culpa de problemas de suministro y tarifas extra impuestas por terceros. Es por eso que se deben buscar alternativas lanzadas en años pasados o de una gama más modesta, pero esto no quiere decir que no se pueda lograr un buen rendimiento en juegos. El AMD Ryzen 5 8500G es uno de los chips más particulares dentro de la plataforma AM5. Aunque en la teoría ofrece 6 núcleos y 12 hilos, gráficos integrados RDNA 3 y soporte para DDR5, pero su comportamiento se aleja de un procesador tradicional de seis núcleos.

En la práctica, su estructura divide el rendimiento en dos bloques: algunos núcleos alcanzan hasta 5.0 GHz, mientras que otros operan entre 3.6 y 3.7 GHz, lo que impacta directamente en tareas dependientes del rendimiento por núcleo. A diferencia de otras series como la 8600G y 8700G, el Ryzen 5 8500G utiliza Phoenix 2, un diseño más compacto enfocado en reducir costos de fabricación sin perder compatibilidad con Zen 4 y RDNA 3.

Este diseño introduce una CPU híbrida que combina:
- 2 núcleos Zen 4 de alto rendimiento
- 4 núcleos Zen 4c más eficientes
Todos comparten un mismo bloque con 16 MB de caché L3, donde los núcleos más potentes manejan cargas exigentes y los Zen 4c tareas secundarias o paralelas. El procesador integra una Radeon 740M (RDNA 3) con 4 CUs que alcanzan alrededor de 2.8 GHz, suficiente para multimedia y juegos ligeros, pero por debajo de otras soluciones integradas más completas.El soporte de memoria es DDR5-5200 en dual-channel, un aspecto clave en APUs ya que el rendimiento gráfico depende directamente de la velocidad de la RAM.

En juegos básicos como MOBA’s y RTS’s el rendimiento garantizó un rendimiento fluido sin sacrificar calidad incluso en los momentos más intensos de la partida. Por su parte, en juegos más exigentes como Fortnite la experiencia es más tropezada pero se soluciona al cambiar a modo “Performance” y una calidad gráfica baja. En una configuración sin GPU, este chip es ideal para juegos AA e indies, sin embargo para juegos AAA la cosa cambia y exige una tarjeta de gráficos dedicados.
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